Do you have some plans for me?
En ese mismo instante se puso en marcha la escalada de sentimientos.
Se sentían más y más ligeros por momentos, el camino más lógico era la ascensión y no pararían hasta llegar a lo más alto; querían llegar a un lugar desde el que la caída tuviera cierta importancia, un lugar desde el que poder hacerse daño llegado el momento.
A medida que se alejaba del suelo, Yukio empezó a olvidar el sentido del camino…sabía que quería llegar, pero no sabía para que ni que haría una vez allí. Cloe, simplemente, no pensaba en ello. Disfrutaba del trayecto y le costaba ver más allá o más acá del punto exacto en el que se encontraba. Ella tenía su propia imagen mental de la cima, y allí se dirigía.
Disorder.
La situación estaba en contra, pero Cloe era muy persistente cuando algo se le resistía…no era una cuestión de orgullo, era algo más cercano a la curiosidad. Todo era nuevo en este caso, nada se ceñía a los patrones que conocía y eso le daba un valor añadido…inconscientemente pensaba que las cosas con Yukio podían ser diferentes. Eran sensaciones, intuiciones, nada que recordara a los tres segundos de sentirlo.
No estaba muy segura de lo que estaba haciendo, y minutos antes de la llegada de Yukio, entró en ese estado de desidia y autodestrucción en el que tan cómoda se sentía. Esa actitud le daba mucha paz, le aislaba del mundo y eliminaba por completo cualquier tipo de miedo. En momentos así no había futuro, de ningún tipo, ni para ella ni para el resto del mundo. No había nada de que preocuparse, todos y todo estaba sentenciado así que se podía dedicar en cuerpo y alma a vivir el momento sin pensar en las consecuencias.
Después de un tiempo sin verlo, no recordaba su cara, ni nada en realidad, pero lo reconoció al momento en su forma de andar, en su manera de estar. Yukio hablaba poco y cuando lo hacía parecía que buscaba a su interlocutor dentro de si mismo… Así que al principio Cloe no le entendía en absoluto, se limitó a sonreír y a estudiar sus escasos y tímidos movimientos en busca de algo a que agarrarse.
Ya en su primer encuentro se habían sentado las bases de su comunicación, pero no fue hasta esta segunda vez cuando descubrieron que se sentían mucho más cómodos con un lenguaje menos verbal y más visual, incluso táctil…cuando conversaban de cualquier tema, la situación era bastante torpe y atropellada y eso les empujaba precipitadamente al contacto físico.
Ambos estaban sentados en el sofá de la casa. Ella soplaba en su dirección. Yukio tenía una postura que, con el tiempo, resultó ser muy suya; sentado hacia delante con la espalda encorvada, las manos apoyadas en las rodillas y la mirada fija en el suelo, como pensando la manera de abordarla.
Cloe tenía la sensación de estar observando la situación desde fuera. La mirada esquiva de el le permitía estudiarlo con detenimiento sin ser vista. Se fijó en la complexión de su cuerpo, en el brillo de su pelo, en los labios carnosos y las orejas pequeñas…
Se entendieron infinidad de veces desde entonces. Siempre encerrados en aquella casa. Fuera, el pasado y más tarde el presente, apremiaban. Desarrollaron una endogamia emocional con los pies de barro que no admitía la más mínima llovizna…y en el exterior no paró de llover ni un solo día.
Reunión en la cumbre.
No se prestaron atención hasta muy entrada la noche, cuando ya había tan poca gente en la casa, que la única opción que quedaba era dirigirse la palabra, incluso mirarse a los ojos. El tenía un pasado y ella también, pero el de ella no tenía importancia para nadie de los presentes, no era vinculante. Era una gran ventaja, sin duda, podía ser cualquier persona.
El era muy tranquilo, al andar parecía una pluma deslizándose, con los hombros caídos y la mirada fija en el suelo. De vez en cuando apenas levantaba la vista una fracción de segundo para comprobar que nadie le observaba o que alguien le escuchaba; el tono de su voz era casi monótono…ella era más bien excesiva y su forma de hablar podía ser un poco molesta e irritante. Más tarde ella se preguntaría que interés pudo tener el en entablar una conversación.
Esa noche la pasaron juntos. Fué algo más bien trivial e insignificante, algo aparentemente sin interés. Es lo que todos esperaban. Y seguramente ellos también. Al día siguiente el seguía en su cama, y al despertarse pudieron verse cara a cara, con todos los sentidos alerta. Se entendieron.
Ella prefirió no darle importancia. Había empezado muchas cosas así en el pasado, y ese pasado no era vinculante, ni siquiera para si misma.
Tras ese escudo de trivialidad e insignificancia, se sentía libre para mostrar interés por el. Nada podía salir mal porque nada era lo que estaba en juego. Y esa resultó ser la fórmula que había estado buscando, la mejor manera de sentir sin exponerse era sentir que no sentía.
Se fue.
Después de bastantes días, acordaron un encuentro. Durante ese tiempo, ella había estado respondiendo a las preguntas curiosas de la gente del pasado de él, al fin y al cabo, era bueno que mostraran interés… aunque la discreción de su carácter, había marcado perfectamente los límites y a ella no solo le parecía bien sino que le gustaba y se acopló a esa situación siendo mucho más esquiva de lo normal a la hora de dar informaciones precisas.
Ella prefirió no darle importancia. Pensó que el era muy celoso de su intimidad y que la gente de su pasado se preocupaba por el.
Así que se encontraron de nuevo en casa de ella.
