Yo tampoco soy la misma.
El caso de David es algo especial, es un tipo que vive su rebeldía de espaldas al mundo y en la intimidad de su hogar. Pero no fue siempre así. Cuando yo le conocí, era vehementemente contrario a todo lo que no fuera indisciplina y levantamiento, y lo pregonaba.
Lo que ha pasado entre estas dos actitudes existenciales es un misterio…incluso para mi, que le conozco bien y he sido el cajón desastre de sus frustraciones durante los últimos 13 años…nadie de su entorno más cercano sabe de mi existencia, nadie que le quiera me quiere a mi, y nadie me invitará a su funeral llegado el momento. Está asumido, pero no siempre fue así.
Tendríais que verlo ahora, impecablemente vestido con su traje de ejecutivo; le sienta bien, todo hay que decirlo…pero no siempre fue así. Antes calzaba tupé y boogies y, con el estado de embriaguez/fumadote/empastillamiento adecuado, se pintaba los ojos de negro y se hacía fotos en los fotomatones de la ciudad. Tengo las pruebas.
A mi ahora me cuesta un poco reconocerlo. Y no es un reproche…una amistad tan prolongada en el tiempo (y en el espacio), se enfrenta a este tipo de problemas, lo sé…pero no fue siempre así.
David Eugene Edwards respondidos:
vaya con David. Yo, sin conocerle, me atrevo a decir que es un pequeño capullo cuya pose adolescente ha sido devorada por la típica normalidad adulta. Uno más. Aún así, yo no estaría tan segura de haberme librado de su funeral, por putada que suponga; si lleva 13 años descargando frustración será pesado hasta el día en que le quemen.
julio 21, 2009 at 16:16. Permalink.